Hasta que el sol se apague. 

A veces es complicado coger aire.

Armarse de valor.

Afrontar el presente.

Plantarse.
Hablarse a uno mismo…

para decir, hasta aquí llegue.

Stop.

Dejar de intentar controlar lo incontrolable.

El tiempo.

La lluvia.

Los atardeceres.

Quizás el truco sea dejarse llevar.

Aunque seamos conscientes de que nos podemos romper.

Aunque seamos conscientes de que nos clavaremos miles de espinas.

Por amor. 

Intentar ser bondadosos. 
Pero nunca ovejas, ni verdugos, ni el pasatiempo de alguien. 
A veces es complicado intentar descubrirse. 

Puede que lleve toda la vida. 
Que se gaste entera. 
Que se gaste con besos, con rimas, con libros, con abrazos, con miradas que no acaban. 
Con cariño. 
No sentirnos solos nunca más. 
Sentirnos parto de algo. 

O de nada. 
Pero nunca solos. 
¿Por qué no intentarlo? 
¿Por qué no buscar la manera? 
De sentirte único, pero a la vez parte de todo. 
Del mundo. 
Estar en sintonía, con lo que si, con lo que no. 
Dejar de tener miedo. 
Dejar de esconderse. 
Y florecer. 

Llenarse de luz. 

Hasta que el sol se apague.

Adriana Vega ✍️ 13/09/2017 

Gracias a Serafin Rodriguez Mendez por cederme su foto para mi escrito. Pero sobre todo gracias por tu amistad.

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Ayer volví… 

Ayer volví al lugar donde nos dijimos adiós.

Tenía la vana esperanza de que te acordarás de mí.
Desee con todas mis fuerzas, que una mano me tocará la espalda, y al girarme fueses tú. 
Estuve un rato con los ojos cerrados, suspirando de amor bajo las luces de colores.
Recordando cada momento. 

Recordando cada beso. 
Al cabo de un rato…
Me di cuenta de que esperaba demasiado. 
Que no ibas a volver. 
Pero necesitaba intentarlo una vez más. 
Aunque tuviera las de perder. 
Porque yo no consigo olvidarte. 
No sé cómo hacerlo. 
Y cada vez que veo luces de colores, me entra esa tonta añoranza, esa tonta esperanza. 
De volverte a ver. 
De que me vuelvas amar.
Como te amo yo. 
Adriana Vega ✍️  10/09/2017 

Un color lo cambia todo. 

Y de repente un color lo cambia todo.

De pronto.
Sin esperas.
Sin pensarlo.

Y caminas por la calle con la cabeza un poquito más alta que ayer.

Porque te sientes vivo.

Sintiéndote libre.

Feliz.

Y da igual lo que dure.

El momento es el momento.

Y da igual lo que el mundo opine.

Y da igual lo que el mundo grite.

Porque es bonito vivir sin pedir permiso.

Sin preguntar, ¿tú que crees?

Porque es bonito vivir.

Así, sin más.

Sin dejar nada para soñar mientras duermes.

Soñar despierto.

Y de repente un color lo cambia todo. 

Adriana Vega ✍️ 07/09/2017 

Podrás

Podrás. 

Podrás cruzar mil mares, en grandes barcos de maderas. 

Con velas escarlatas, a las cuales el viento infunda valor, para hacerte avanzar más rápido. 

Podrás atravesar mil montañas, subido a lomos de un hermoso caballo, con larga cola de color azabache, que al cabalgar parezca que lo hace entre algodones. 

Podrás tocar la luna, o todos los planetas. En alguna noche clara, donde el cielo esta despejado y las estrellas, tan brillantes, te indiquen el camino. 

Podrás hacer todo lo que desees. 
Todo. 
Podrás amarme. 
Yo podré amarte. 
Serás correspondido. 
Sin lugar a dudas. 
Pero nunca podrás… 
Poseerme. 
De ninguna manera. 
Ni aunque utilices las palabras más hermosas del mundo. 
Nunca podrás. 
Porque yo solo pertenezco a alguien. 
Y ese alguien… 
Soy yo misma. 
Así, que si te quieres quedar… 
Quédate. 
Pero no lo intentes. 
No intentes cambiarme. 
A tu voluntad. 
O a tu antojo. 

Porque no podrás. 

Nunca. 
Soy mía y de nadie más. 
No te desgastes. 
Dame la mano. 
Como iguales. 
Atravesemos juntos, este valle. 

Adriana Vega ✍️ 10/07/2017 
#escritora #pensamientos 

📷 El Hierro ❤️❤️

Puede que algún día… 

​Puede que algún día, en medio de mis cicatrices, encuentre todo aquello que soñaba ser de niña. Que rápido se olvida todo. 

Me contaba cuentos a mí misma.
Siempre con un príncipe protagonista, que llegará con valentía y rompiera mis cadenas con besos y palabras bonitas. 


Y un príncipe llegó…
Para volverse rana.
Dejándome el corazón roto y la certeza, de que príncipe azul, solo existía en mis cuentos.
Gaste una vida en complacerlo.
Y ahora aquí, donde parece que no queda tiempo.
Me he quedado sola.
Sin príncipe.
Ni cuento.

Fin. 

Adriana Vega ✍️ 30/08/2017 

Yo tengo ciertas cosas…

Yo tengo ciertas cosas claras en mi vida. 

¿Y, tú? … ¿las tienes? 

No, pues no pasa nada, yo no soy mejor que tu por eso. 

Soy diferente. 

A lo mejor estoy loca. 

Pero una loca que sabe lo que no quiere. 

Es tan importante saber lo que se quiere, como lo que no se quiere. 

Porque si no, supondrá que estás dispuesta o dispuesto a pasar por cualquier aro. 

Y a lo mejor no cabes. 

O sí. 

O no, y haces miles de esfuerzos por pasar. 

Hasta haciendo cosas que no te gustan. 

Yo sé lo que no me gusta. 

Mi tiempo es mío, de nadie más. 

Mis valores son míos de nadie más. 

Mis ideas son mías de nadie más. 

Y todo esto se puede compartir, con respeto. 

Respeto. 

No sé si esto me pasara a mí sola, espero que no. 

Pero parece que cuando tienes ciertas cosas claras en tu vida y has marcado unos limites con la gente que tienes alrededor, sean amigos, familia…, etc. 

Te tachan de tener mala leche. 

Yo no me considero una persona con mala leche. 

Pero si me considero una persona con carácter. 

Que se ha hecho a sí misma a base de palos. 

De palos de gente cercana. 

De repente te trato bien, de repente tengo el día malo y te trato mal. 

Estas aquí para cubrir todas mis expectativas,  mis necesidades, y si tú las tienes…olvídate las mías son más importantes, tienen prioridad. 

De cosas por detrás. 

De intenciones ocultas. 

De té paso la mano. 

De quedar bien. 

Quedar bien… siempre me ha parecido que este concepto es demasiado surrealista…

Quedar bien… a base de hacer algo qué no quieres. 

Quedar bien… para qué otra gente no te pueda reprochar nada. 

Quedar bien… para no provocar un conflicto. 

Quedar bien… con terceros, que solo llaman porque necesitan algo. 

No. 

Yo paso de quedar bien.

Hace ya mucho tiempo que pase de eso.

No pasa nada por decir que no.

No me da la gana.

No quiero.

¿Te molesta?

Pues lo solucionas tú solo. 

Tus emociones no son responsabilidad mía.

Porque una servidora hace ya tiempo que se cansó de la gente así. 

De la gente interesada. 

De la gente que cree que su vida, es una película, y todo lo que pasa a su alrededor, es por algo, y que el resto estamos aquí como actores secundarios. 

De la gente a la que echas una mano, y se cogen el brazo. 

Entonces yo hace tiempo decidí, marcar límites, sin malos modos, ni malas maneras, clara y concisa. 

A lo que la respuesta natural de mucha gente es: 

Que mala leche o que borde.

Pues sí, a tus ojos es lo que soy.

Pero oye que bien vivo yo.

Sin intentar agradar a nadie.

Sin aparentar algo que no soy.

Sintiéndome todo el tiempo libre.

Para reír si me apetece, llorar si lo necesito.

Única y exclusivamente para mí.

Solo para mí. 

Para mí.

Así que por mucho que intentes joderme el día.

Pierdes el tiempo… No podrás.

 

 Dedicado a toda esa gente que va de sano, de buen rollo, de yo soy una persona feliz, optimista, y tiene un día malo y viene a joder al resto.

 Adriana Vega ✍️ 28/08/2017 

 

 

 

 

 

El amor es complicado. 

​El amor es complicado. 

En todos sus matices. 

Nos lleva a extremos. 

Nos muestra nuestra parte más vulnerable. 
Nos hace fuerte o débiles. 

Es algo inevitable. 

¿Cómo sabes que es la persona adecuada?… 

¿Cómo saber que siempre estará?… 

¿Qué te amará eternamente?

Aunque sabes que nada es eterno. 

Pero suena bonito.

Eterno.


Que complicado es el amor.

Tan dulce y cruel al mismo tiempo. 

Donde se pasa del te quiero, al ¿por qué no me contaste aquello?

Nos hace sentir inseguros. 

¿Soy todo lo qué espera? …

¿Cómo se que dice la verdad? …


El amor es complicado.

En ocasiones, nos ciega. 

Nos engaña, cuando no es correspondido, siempre acabamos agarrados a un clavo ardiendo. 

Dando más de lo que recibimos. 

Pidiendo entre lágrimas no te vayas, o, ojalá me ames. 

Que ingrato, esto del amor. 

¿O la otra persona?… 

Pero siempre esperamos. 

Y aunque nos lastimen, mil veces, seguimos esperando…

Que el amor nos salve. 

Porque es un sentimiento inmenso. 

Complicado. 

Alocado. 

Ilógico. 


¿Quién se libra de todo esto?… 

¿Quién se libra de ser amado?… 

¿Quién se libra de amar?… 

Nadie. 
Nadie. 
Porque aunque nos dejen el corazón destrozado. 

Siempre…

Siempre. 

Merece la pena.


Irremediable…

Volver a amar. 


Adriana Vega 13/05/2017

Hoy es un gran día. 

​Hoy es un gran día. 

Para empezar. 

Para gritar. 

Llamar a algún viejo amigo. 

Preguntarle qué es de su vida. 

Si es feliz. 

Hoy es un gran día. 

Para un cine. 

Un café con los amigos. 

No parar de reír, hasta que te duela la cara. 

Agarrarte la mano. 

Dar un abrazo. 

Tener una conversación profunda.

De esas en la que te cuestionas la existencialidad. 

Efímera o absurda. 

Que nos haces pequeños.

Ante lo que estar por llegar. 

Hoy es un gran día. 

Muy parecido al de ayer. 

Lo que se llama Martes. 

Correr y gritar te amo.

O decirlo bajito. 

Muy pegado al oído. 

Volverte loco/a. 

Superficial. 

Ecologista por un día. 

Payaso/a por un día. 

Hablar de política. 

Ver dibujos. 

Comerte un flan de huevo. 

Casero. 

De los que hace tu madre. 

Echarle mucha nata.

Comer helado hasta reventar. 

Hoy es un gran día. 

Mañana no sé si será otro. 

Seguro que sí. 

Hay tanto que hacer. 

Que disfrutar. 

Que vivir. 

No creo que no tengas nada…

Nada, por lo que luchar. 

Por lo que vivir. 

Vive.

¡Vive!

Intensamente. 

Sin pedir permiso. 

Adriana Vega 06/07/2017

Tengo esperanza. 

​Tengo esperanza. 

Sería una hipócrita si diría lo contrario. 

Tengo esperanza. 

En un amor. 

De esos que solo ves en las películas.

En los que se aman desesperadamente y no conciben la existencia del uno sin el otro.

Tanto es así, que me dan ganas de vomitar con tanto pasteleo. 

Pero en el fondo.

En ese hueco profundo. 

Que guarda mis incontables deseos. 

Mis anhelos más oscuros y estúpidos. 

Ahí, justo ahí… Se encuentra esa esperanza. 

Esa esperanza de un amor. 

De encontrar a alguien. 

Que me complemente.

Que me haga sentir libre, pero a la vez unido. 

Sin secretos. 

Y si los hay, que sean del tipo… 

Yo no me comí la última galleta. 

Saber que es mentira. 

Porque somos solo dos. 

O uno.

Reírnos. 

Sin necesidad de poner una foto en ninguna red, para mostrar que somos inmensamente felices. 

Porque de verdad lo somos. 

De verdad.

No hace falta nada más. 

Hacer la compra. 

De Enero a Mayo volvernos veganos. 

Y el resto del año…

Comer como cerdos.

Gordos y hermosos. 

Hacer el amor con palabras. 

Con palabras estúpidas. 

Sin sentido. 

Mancharnos a besos. 

Disfrutar del silencio. 

Que pase una vida. 

Que pase a tu lado. 

Que me haga vieja y te siga gustando darme un azote divertido en el culo.

Que nos tumbemos en la cama y nos contemos las arrugas. 

Que nos duelan las articulaciones, todas ellas, por hacer el amor en cinco minutos. 

Tomar viagra. 

Que nos riamos, porque no se te baja. 

Tengo esperanza. 

La tengo. 

Todos los días. 

Desde que me levanto. 

¿Por qué conformarse?…

Si al abrir la puerta… 

Hay un extenso mundo.

Ahí fuera. 

Adriana Vega 15/06/2017 

Lo que parece…

Lo que parece inalcanzable a los ojos de otros, solo es inalcanzable si no miras por tus ojos. 

Persiguiendo un sueño, con deseo, voluntad, constancia y pasión, sabrás de lo que eres capaz.

No importa sino sale a la primera, o a la quinta, pero ya estas en camino. 

En el camino. 
Rodéate de los que tienen capacidad de soñar, de los que en cada aliento y en cada palabra, tienen ganas de avanzar. 

De volar. 

Deja de lado… 

Los tú no sirves para eso. 
Nunca lo lograrás. 

Eso es muy difícil. 

Sueña. 

Sueña grande. 

Siéntete infinito. 

Nunca.

Nunca pares. 

Y si te invaden las dudas… 
Recuerda:
Solo tienes una vida. 
Una oportunidad. 
¿Qué quieres hacer con ella? 
Desgástala. 
Tú decides. 
Si creer en ti. 
O en los demás. 
Adriana Vega 22/05/2017

Está foto es de hace un par de años y habla por si sola, mi primera maratón, la que me abraza es mi gran amiga Sandra, que mientras alguno le decía que no llegaría, porque no me veían… Ella no dudo ni un solo instante, al igual que yo. 

Llegué cansada, reventada, pero ese abrazo y ese momento valió cada pensamiento.